Sal con una chica que (no) lee

Sal con una chica que (no) lee

Hoy, día del debate electoral, me ha venido a la memoria otro debate mucho más agradable, que leí hace un tiempo y me apetece compartir. Un cara a cara entre dos escritores, Rosemarie Urquico y Charles Warnke. Cada uno defiende en un pequeño texto su punto de vista acerca de las chicas que leen: ¿Es buena idea salir con una de esas?

Sal con una chica que lee (Rosemarie Urquico)

“Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.”

Sal con una chica que no lee (Charles Warnke)

“Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y [...] No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada.”

Dejad que los niños lean

Dejad que los niños leanClaro, luego nos quejamos. Que los chavales de hoy en día no leen, que no les interesa, que no tienen cultura, y todo eso. Encima echadles la culpa, vosotros, que les estáis privando (por inacción) del placer de leer. Pero, ¿Qué hacemos para inculcarles el habito de la lectura? Por lo menos en España, nada. No es responsabilidad de los padres, claro. Mejor que se encarguen los colegios e institutos; obligar a leer ya es un buen comienzo. Pero no queda ahí la cosa. Se les obliga a leer cada cosa, que mirándolo bien, me alegro de que desprecien la literatura, demuestra una buena salud mental por su parte.

De todos los autores que viven del Ministerio de Educación, hay uno especialmente criminal. Su nombre, Jordi Sierra i Fabra. El primer dato a tener en cuenta y que es bastante esclarecedor, es el hecho de ser el fundador/director de aquella nefasta y ahora catatónica revista SuperPop. Si no conoces a este escritor, has de saber que de sus más de 400 libros (¿cuantos libros buenos puede escribir una persona en su vida?), su gran mayoría son de narrativa juvenil o infantil. Se le conoce por hacer libros para chavales, con historias de adolescentes, en las que a veces se drogan, y otras tienen relaciones sexuales, pero que básicamente dicen la palabra “enrollado“. Sí, Jordi supera los 60 años, y habla como tu padre hablaba con tus amigos. Y no, no digo que una persona adulta (y en adelante) no pueda escribir libros juveniles. Digo que él no puede. Continuar leyendo

‘Blacamán…’ de Gabriel García Márquez

Blacamán... de Gabriel García MárquezHace un par de años me regalaron un libro en la FNAC por comprar varios libros juntos. Era el típico recopilatorio de cuentos y relatos cortos, y no me parecio nada interesante, asi que lo dejé cogiendo polvo bastante tiempo. Hasta que llegó el día en que me quedé sin nada que leer, y le dí una oportunidad. Entre los autores de los distintos relatos encontré a Gabriel García Márquez, con un pequeño cuento llamado “Blacamán El Bueno, vendedor de milagros“.  No voy a perder el tiempo haciendo una sinopsis de un cuento de apenas tres o cuatro paginas, solo diré que me pareció fantástico, y que lo he releido ya varias veces. Imagino que el cuento tendrá copyright, pero dado que aquel libro lo regalaban al por mayor, no creo que haya problema: El cuento completo tras el salto.

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‘Tripas’ de Chuck Palahniuk

Tripas de Chuck PalahniukSi por algún casual no te suena el nombre de Chuck Palahniuk, seguro que te queda bastante claro al decirte que es el autor de, entre otros libros, el archiconocido “El Club de la Lucha“, llevado al cine bajo la dirección de David Fincher, y con la interpretación de Brad Pitt y Edward Norton. Poco hay que decir sobre esta biblia de la subcultura que no se haya dicho ya.

Tripas‘ es un cuento corto. Quizás la palabra cuento es demasiado inocente y benévola como para usarla al hablar de esta obra. Una obra tan bestia, que según el propio Palahniuk, logró hacer que 67 personas se desmayaran al leerlo en publico.

El relato se puede publicar en internet libremente con el permiso del autor, si no me equivoco. A falta de encontrar una traducción que me convenciera, he editado algunas que he encontrado por ahí. El texto original en inglés se encuentra en la web del autor.

Aviso: No es apto para estómagos sensibles. Continuar leyendo